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El Centro de Investigación sobre Envejecimiento de China publicó recientemente un informe en el que se establece que durante el año 2013, alrededor de 200 millones de personas superarán los 60 años de edad, representando el 14,8 % de la población total del país. A primera vista, la cifra pareciera no decirnos mucho, pero sus implicancias adquieren caractersticahablemosta la cifra pareciera no decirnos mucho, pero sus implicancias adquieren caracter De acuerdo con datos recientes, ísticas globales, al considerar que aquella cantidad equivale nada menos que a la población entera de países como Pakistán o Brasil.

Algunas de las causas del envejecimiento de la población china son bien conocidas, como la política del hijo único, vigente desde hace más de tres décadas. Según el gobierno, la medida ha evitado el nacimiento de unos 400 millones de personas, número más que suficiente para garantizar su continuidad en el tiempo, pese a su influencia en el crecimiento económico. Otras causas del fenómeno se deben al sostenido aumento en la esperanza de vida, en estrecha relación con las mejoras en los sistemas de salud y de seguridad social.

El impacto más destacado de esta circunstancia es la paulatina disminución de la fuerza laboral, especialmente entre los trabajadores no calificados. En China, cada vez son menos los trabajadores provenientes de las áreas rurales, en un escenario legal que ha tendido a desterrar los bajos salarios y las extensas jornadas de empleo. El informe del Centro de Investigación sobre Envejecimiento de China anota que para el 2013, la población en edad laboral descenderá a 936 millones, a diferencia de los 939 millones del 2012. Realidad que afectará sin duda a la competitividad de su economía.

Pero no todo debe verse en clave negativa, puesto que la transformación demográfica del país asiático también abre importantes oportunidades para la inversión en otros sectores, como salud y seguros. Según el FMI, el gasto público chino en salud, pensiones y otras formas de protección social gira en torno al 5,7 % del PIB, menos de la mitad de lo que invierten otras economías con niveles de desarrollo similar. El entretenimiento y los servicios recreativos son otras áreas que podrían experimentar igualmente una mayor demanda en el futuro, a medida que aumenta el número de jubilados.

Para Latinoamérica y para Chile, en particular, China continúa conformando un continente por descubrir, más aún ahora que se avecinan cambios importantes, en diferentes planos, como el de la composición etaria del país. Así como la creciente clase media china constituirá muy pronto un mercado de 400 millones de personas, también el conjunto de personas que superarán los 60 años de edad continuaran aumentando. Urge entonces ir generando una adecuada estrategia de acercamiento a esta diversidad, que tiene en la industria turística, probablemente, una de sus principales fuentes de desarrollo.